lunes, 9 de abril de 2018

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Las últimas mezuzás, de El lince con botas 3.0, para Canal Extremadura


"Consumada su persecución hasta el extremo en el siglo XX, la vergüenza por la maldad de los hombres ha llevado arma y poder al pueblo hebreo como rara vez en su historia, pero la geopolítica del momento no debe ocultar el histórico hostigamiento. Su presencia en la península ibérica hasta su expulsión por los Reyes Católicos, en la Sefarad que trabajaron y amaron durante siglos, y en particular en las actuales Extremadura y Alentejo, ha dejado un poso feraz e intangible y huellas en piedra, en las jambas de sus hogares."

Con estas palabras se anunciaba el pasado 05 de abril, a través de las redes sociales, el reportaje "Las últimas mezuzás" de El lince con botas 3.0. Ese mismo día, a las 23.05 horas, se emitía en antena. Libre Producciones, para Canal Extremadura, se hacía eco en su documental de la subsistencia en algunos enclaves de nuestra región, así como en el vecino Alentejo portugués, de añejos huecos horadados en las jambas derechas de las portadas de diversas viviendas medievales, ejecutados por varias de las familias sefardíes que hasta su expulsión de la Península Ibérica a finales del siglo XV habitaran las juderías que salpicaban este rincón peninsular, con la idea de colocar en ellos la mezuzá que su religión y cultura instaba a ubicar en las entradas a los espacios habitados.

"Extremadura: caminos de cultura" ha tenido una vez más el honor de colaborar en la elaboración de un nuevo reportaje, en el que también ha participado en esta ocasión Rubén Núñez, amigo personal y colega bloguero autor del recomendable espacio "Cáceres al detalle". Ofrecido ya el episodio a través de la web de Canal Extremadura, os invitamos a disfrutar de él dejándoos a lectores y visitantes el enlace al mismo bajo estas líneas. Una fabulosa ocasión para conocer mejor un capítulo más de la historia peninsular, compartido por España y Portugal y donde tuvo claro protagonismo Extremadura, indudable ejemplo de un pasado multicultural que demuestra la hermandad de los pueblos y la riqueza de una herencia recibida de cuya promoción y salvaguarda somos responsables.





jueves, 5 de abril de 2018

Imagen del mes: portadas ojivales del barrio medieval de Alburquerque


Conocido como el barrio de Villadentro o más popularmente como de la Teta Negra, queda enmarcado entre el cercado poblacional y el Castillo de Luna, expandido sobre la ladera norteña del cerro sobre el que surgió la alburquerqueña villa, el distrito medieval donde, protegida entre fortaleza y murallas y repartida entre un eje principal o calle Derecha y diversas cuestas que se abren y parten de esta vía, se reuniría la población en sencillas y encaladas casas de planta única, en ocasiones dobladas, muchas abiertas en portadas ojivales que recuerdan a las cercanas puertas gótico-judías valencianas y que, como en aquéllas, daban paso a las viviendas que acogerían a muchos de los sefarditas que hicieron de la Raya su hogar, marcadas por los huecos horadados en las jambas derechas donde colocar las sacras mezuzás, aún subsistentes y visibles en diversos vanos de la que fuera durante varios años la judería del lugar.
Alburquerque (Badajoz). Siglo XV; estilo gótico.
Por DOE de 28/07/1998 sería declarada como Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico la localidad de Alburquerque, haciéndose especial mención dentro de la zona protegida al barrio medieval.


Arriba y abajo: bautizada como calle Derecha, por su escasa inclinación y vertebral disposición como eje longitudinal que atraviesa de Oriente a Poniente el barrio medieval en la zona media del arrabal que naciera a los pies del castillo, aparece esta vía no sólo como el enclave donde mayor número de portadas ojivales se reúnen, marcadas hoy en día con los números 15, 18, 20, 29, 32, 39 y 71, sino inclusive el vial donde aún puede apreciarse un llamativo conjunto dentro de la generalizada escasez  de huecos labrados en las jambas derechas de los vanos de entrada a las viviendas donde poder colocar la mezuzá, visible en las casas 15, 18, 20, 27 y 29, horadados bajo la costumbre hebrea y testimonio histórico de la presencia de residentes sefardíes en el barrio, reunidos durante el siglo XV en esta zona de la villa convertida en judería con sinagoga propia, localizada en la vivienda número 15 de la misma calle.











Abajo: vista generalizada de la calle Santa María, cuyo nombre recibe por desembocar en la iglesia de Santa María del Mercado, cuyas viviendas número 3 y 11 suman dos portadas ojivales más al conjunto que de éstas reúne la localidad alburquerqueña.




Abajo: perpendiculares a la calle Derecha y en clara pendiente resultante del desnivel geográfico ofrecido por la colina sobre la que fueron diseñadas vías y barriada, las calles Carmen, Cadenas y Pozo de Alcántara muestran portadas apuntadas en las casas bajo los números 3 de la primera, 21 de la segunda, y 9, 12 y 14 de la final.








Abajo: son las viviendas número 9, 18, 20 y 26 las que en la calle Vinteños ofrecen cuatro ejemplos más de portadas ojivales de gusto y firma medieval, mencionadas explícitamente algunas de ellas dentro del texto que conforma la declaración por parte de la Junta de Extremadura de la localidad de Alburquerque como BIC bajo la categoría de Conjunto Histórico, en cuya proclamación tanto el barrio gótico-judío como sus llamativas puertas apuntadas jugarían un papel fundamental.






sábado, 31 de marzo de 2018

Imagen del mes: capilla del Convento de Nuestra Señora de los Ángeles (Convento de Carmelitas), en Badajoz


Comenzada la construcción de la iglesia a comienzos del siglo XVIII bajo disposición del Teniente General D. Alonso de Escobar, ampliada y enriquecida artística y ornamentalmente gracias al patrocinio del obispo Amador Merino Malaguilla tras su llegada a la ciudad en 1.730, la capilla del Convento de Nuestra Señora de los Ángeles, más conocido como Convento de Carmelitas, ofrece dentro de sus menudas proporciones uno de los más llamativos y genuinos conjuntos decorativos barrocos de la región, auténtica puerta a un pasado donde lo militar, lo popular y lo religioso se entremezclaban en un bullicioso casco antiguo pacense que, entre murallas, veía correr el paso del tiempo y el devenir de la historia asomado al río Guadiana.
Badajoz. Siglo XVIII; estilo barroco.


Arriba y abajo: de una sola nave, separados del cuerpo central el cabecero por arco toral y los pies por sustentorio arco del coro alto, presenta la capilla del Convento de Carmelitas una decoración homogénea de claro gusto barroco donde, bajo una clara tendencia al horror vacui y a la proliferación de elementos ornamentales, destacan los retablos laterales que complementan la sacra labor del altar mayor, tres de ellos en el lado del evangelio custodiados por arcos de medio punto y pilastras centradas por espejos pintados, ofreciendo en sus respectivas hornacinas a san Juan Nepomuceno (arriba), la Piedad y Nuestra Señora del Carmen (abajo), el primero de ellos en capilla propia cubierta con bóveda de arista y rodeada de pinturas relativas a la vida del párroco checo, reservada a la Adoración Eucarística durante la celebración de la Semana Santa.




Arriba y abajo: una bóveda de cañón decorada con simulados casetones pintados une en el cuerpo central de la capilla sendos muros de evangelio (arriba) y epístola (abajo), de similar diseño arquitectónico y reiterado planteamiento decorativo dirigido a la exaltación del Carmelo, repitiéndose bajo la cornisa de la que nace la cobertura una seriada guirnalda labrada en madera entre la que quedan cosidos medallones con cabezas de santos relacionados con la Orden que asoman sobre la clave de los arcos, lienzos sobre la vida de Santa Teresa de Jesús sobre las pilastras centrales, rompiendo con el paralelismo la presencia de dos ventanales en el lado contiguo a la vía pública en porciones del muro destinados a ubicación de púlpito y confesionario respectivamente, colocándose como cierre decorativo del enclave inconexo lienzos con las imágenes de san José, Buen Pástor Niño o Inmaculada Concepción, mientras que bajo el arco más cercano al altar, de igual manera que en la pared enfrentada, un cortinaje en trampantojo engloba un retablo cuya hornacina queda dedicada a santa Teresita.



Arriba y abajo: bajo sencilla bóveda de crucería, el presbiterio o cabecero del templo, considerada porción del templo subsistente de la original obra encomendada por D. Alonso de Escobar una vez prolongado el edificio por orden del obispo Malaguilla, encierra entre sus muros, profusamente decorados con pintadas volutas y motivos vegetales entremezclados entre los que destaca, frente al vano abierto en el lado de la epístola (abajo), un lienzo dedicado al santo titular del obispo benefactor, donde los sarracenos someten a martirio al mozárabe san Amador (arriba), el retablo mayor de la iglesia, financiado por el Capitán General de la Provincia D. Feliciano Bracamonte, venerada en su hornacina principal la talla de Nuestra Señora de los Ángeles, original del siglo XVII y ya idolatrada en el beaterio del que surgiría el posterior convento, a la que se superpone en el cuerpo superior la imagen de San José, rodeados ambos por pareados santorales franciscano y carmelita, con san Francisco de Asís y san Antonio de Padua en el cuerpo superior, y santa Teresa de Ávila y san Juan de la Cruz en derredor de la escultura mariana.




Arriba y abajo: ubicada a los pies del templo y bajo el coro alto del conventual, la pila benditera de la capilla carmelita muestra sobre una simulada venera de amplias proporciones, labrada en mármol veteado de claras tonalidades (arriba), el escudo de la Orden del Carmelo enmarcado entre suaves relieves de lozanas flores, repetido éste junto al blasón del Obispo Malaguilla sobre la portada de acceso a tal recinto sacro (abajo), abierta la puerta bajo dintel y pareado de pináculos piramidales a la calle del Capitán General Felipe de Arco-Agüero, en pleno corazón del casco antiguo de Badajoz.



miércoles, 28 de febrero de 2018

Imagen del mes: portada plateresca de la Iglesia de la Asunción, en La Garrovilla


En proceso de elevación entre los años de 1.530 y 1.545, según informarían los visitadores de la Orden de Santiago, la portada principal de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción remataría a sus pies y bajo torre el edificio, erigido al parecer inicialmente como Iglesia de Santiago Apóstol en estilo tardo-románico durante la Baja Edad Media, en un diseño plateresco donde el arco central de medio punto, circundado con doble arquivolta, queda coronado con friso y ventanal sobre él firmado con frontón, donde se conjugan junto al emblema santiaguista, la venera peregrina y el jarrón de azucenas mariano, un sinfín de testas humanas y animales, fabulosos seres mitológicos y roleos vegetales a modo de candelieri, en una simbiosis cuyo artístico resultado se ofrece como uno de los más bellos ejemplos del plateresco de nuestra región.
La Garrovilla (Badajoz). Siglo XVI; estilo plateresco/renacentista.


 Abajo: bordeando el arco de medio punto que da paso al interior del templo garrovillano, una doble arquivolta circunda la portada principal de la parroquia, inundada la franja interna por querubines, angelotes o putis en la banda contigua, a modo de coro celestial que invita a adentrarse en recinto sacro.




Abajo: prolongando la doble arquivolta que centra la portada eclesiástica, las jambas de la puerta ofrecen en sendos laterales, bajo puti, faz y pareja de animales fantásticos, un doble rosario de decoración a candelieri al más puro estilo renacentista.



Abajo: a cada lado de la portada, dos pilastras, sosteniendo el friso y la ventana que complementan el conjunto en su zona superior, aparecen atestadas a base de animales y seres mitológicos, a los que se suman una serie de retratos y faces de ambos géneros y diversas peculiaridades.



Abajo: sobre la puerta de acceso, cerrando el cuerpo inferior y centrando el conjunto artístico, un friso muestra entre veneras santiaguistas sustentadas por féminas mitológicas, un jarrón de azucenas en blasón sostenido por putis, alusivo a la advocación mariana del templo cuya imagen titular y patrona del lugar, Virgen de la Caridad, protagoniza la contemporánea vidriera que sella el vano que ocupa el cuerpo superior del plateresco conjunto, culminado con frontón clásico.

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