viernes, 28 de noviembre de 2014

Imagen del mes: Convento de La Coria, en Trujillo


Vestigios de la iglesia adjunta y perteneciente al Convento de San Francisco el Real, más conocido como Convento de la Coria, convertida en hermoso patio de entrada al restaurado cenobio, actual sede de la Fundación "Xavier de Salas".
Trujillo (Cáceres). Siglos XV-XVI; estilo gótico-renacentista.

domingo, 16 de noviembre de 2014

V Encuentro de Blogueros de Extremadura: "Castillos de Castellanos, Azagala y Mayorga: tres coronas en ruina de la Sierra de San Pedro"


Como os comentaba el pasado viernes, Extremadura: caminos de cultura ha tenido el gran honor de colaborar en la edición de un libro, financiado por la Dirección General de Turismo de Extremadura, repleto de artículos y fotografías elaborados por blogueros extremeños, basado en la simbiosis existente en nuestra región entre patrimonio natural y cultura, y cuya creación está vinculada al V Encuentro de Blogueros de Extremadura, donde además tendrá lugar la presentación del mismo. Un primer artículo con el que se ha colaborado desde este rincón de la red, dedicado a la Campiña de Valencia de Alcántara y su Ermita de Valbón, ya pudisteis leerlo tras su publicación en el blog dos días atrás. Hoy, os presento un segundo escrito, con el que se pretende haceros viajar al corazón de Extremadura, a su Sierra de San Pedro y a las tres fortalezas en ruina que la coronan: los castillos de Castellanos, Azagala y Mayorga (dentro de los términos municipales de Cáceres, Alburquerque y San Vicente de Alcántara, respectivamente). Espero que, como el dedicado a Valbón y a Valencia de Alcántara os guste, pues a todos los seguidores y lectores de este blog va dedicado. Para vosotros.




CASTILLOS DE CASTELLANOS, AZAGALA Y MAYORGA: TRES CORONAS EN RUINA DE LA SIERRA DE SAN PEDRO

Quién sabe si las frondosas encinas y los fornidos alcornoques que hoy en día se yerguen majestuosos a los pies del Pico de Estena llegaron a conocer, dignos de su vetusta longevidad, a aquel antiguo señor, mitad caballero y mitad monje, que, envuelto en su blanca capa solo rota con la cruz rojiza de su orden, desfilaba bajo sus perennes ramas al amparo de la fortaleza que adquiriría a título personal para su descanso, no demasiado lejos de la ciudad emeritense donde capitaneaba como Maestro santiaguista. Don Alonso de Cárdenas adquiriría en 1.477 el Castillo y Dehesa de Castellanos, logrando con ello, seguramente sin proponérselo, que todas y cada una de las fortalezas que se yerguen sobre las siluetas dibujadas por la Sierra de San Pedro lograsen, antes o después, estar relacionadas con una orden militar extremeña. Ya dos siglos antes, afianzada la reconquista de la zona, la Orden de Alcántara logró levantar, bien como precaución frente a una futura recuperación de las tropas andalusíes, o teniendo más aún en cuenta al cercano reino portugués con el que ya había entablado enemistad en más de una ocasión, las fortalezas de Mayorga y Piedrabuena, no lejos de Valencia de Alcántara y cercanas a la creada por entonces pedanía de tal municipio bajo la advocación de San Vicente. Sobre la serranía de Santiago, mirando la unión de los ríos Zapatón y Albarragena, surgiría igualmente el Castillo de Azagala, coronando éste victoriosamente los mismos terrenos que antaño, en 1.086, habían visto al ejército de Alfonso VI ser derrotado por sus adversarios almoravides venidos del continente africano. Entre unos y otro, el Castillo de Alburquerque se reedificaría posiblemente sobre alguna alcazaba andalusí, supuesto origen compartido con algunas de aquéllas atalayas anteriores que, erigidas en tierras norteñas, defenderían a la musulmana Badajoz o serían, por el contrario, plazas refugio de huidos dedicados a la rapiña o sedes capitaneadas por los oponentes a las vecinas fuerzas gobernantes islámicas.



Fortaleció Don Alonso de Cárdenas su cacereño castillo con un recinto rectangular amurallado que defendiese el torreón original en su vertiente sur, donde la naturaleza no ofrecía las defensas naturales que el alto desnivel del norte sí le daba. El edificio principal quedaría como zona residencial, perpetuando el mismo destino que siglos antes le habían dado los Valverde, cuyo antecesor, el capitán castellano D. Ruy González de Valverde, llegó a la región junto las tropas que, dirigidas por Alfonso IX de León reconquistaron la otrora villa de Cáceres, siéndole cedidos estos terrenos, así como el título de Señor de Castellanos, como recompensa real a su labor en semejante episodio bélico. El futuro traería nuevas y duras contiendas a la región, atravesando la zona sin que pudiesen ser sorteadas por los castillos nacidos y creados para tales lides. Mayorga caería mortalmente herido durante la Guerra de Restauración portuguesa, a mediados del siglo XVII, recordando en su agonía, desde sus esgrafiadas ventanas, los históricos capítulos en que era protagonista, cuando desde él se encomendaban hacia pueblos extremeños portuguesas y beltranejas razias, al poco de ascender al trono la católica Isabel I. Azagala, tras haber pasado por manos del indómito Clavero alcantarino D. Alonso de Monroy y siendo ya cabeza de Encomienda, sobreviviría a la contienda que, a comienzos del siglo XVIII, tendría lugar tras la ascensión de los Borbones al trono español. Comprada después por el marqués de Portago, entre sus torres de las Armas, del Homenaje, de Humos y la de Tres esquinas, entre sus murallas y a lo largo de los tres recintos que componen su alargada y rectangular fisonomía, se levantarían zonas residenciales, viviendas para trabajadores y edificios adecuados a las labores agrarias a las que quedaría vinculado el monumento. Su caída vendría, sin embargo, sentenciada tras el triunfo de lo urbano frente a lo rural en el mundo actual, permitiéndose que, abandonada por los humanos a las puertas del siglo XXI, nadie en su interior quisiera celebrar la venida del milenio actual.



Perderían su brillo Castellanos, Mayorga y Azagala. Se deteriorarían sus perlas de almenas y los pétreos torreones que fijaban estas tres coronas a los cerros rocosos de la Sierra de San Pedro que dominaban. Sin embargo, entre la agonía de sus esqueletos, no todo es ruina. Tras observar raudo el vuelo blanquiazulado de un rabilargo frente a nosotros, oímos, no muy lejos, el canto de una abubilla, difícil en ocasiones de distinguir del del cuco en el alegre silencio de la diurna dehesa. Alzamos la vista, y cruzamos la mirada con la de un águila real que entre encinas otea sus dominios en busca de la presa que le permita perpetuar su existencia. Más lejanas son las líneas que dibujan en su planeo buitres leonados y negros, esperando en vuelo la defunción de alguna cabeza bovina u ovina que haya que expurgar. Cae la tarde, y una tropa de grillos entona su canto parapetados entre pastos y jarales iluminados por un sol de estío que, antes de esconderse, oirá los primeros ululares del búho y la lechuza, que compartirán nocturno reino con jabalíes, zorros y tejones. Pocos meses después, todos callarán frente a su rey. El ciervo iniciará su berrea llamando no sólo a hembras y contrincantes, sino también a la naturaleza. Una naturaleza que nunca se fue, que nunca se olvidó de este rincón extremeño y que nunca abandonó Castellanos, Azagala ni Mayorga, reclamándolos para ella y convirtiéndolos en sus señoríos y casas-fuertes desde las que poder observar, no ya a belicosos vecinos ni enemigos de religión, sino infinitos encinares y alcornocales vivos que pueblan generosamente este paisaje dibujando el horizonte de nuestra Extremadura.



viernes, 14 de noviembre de 2014

V Encuentro de Blogueros de Extremadura: "De la Campiña valenciana al cielo: la Ermita de Valbón"


Ya queda menos para la celebración del V Encuentro de Blogueros de Extremadura. En apenas una semana, el trujillano Convento de la Coria acogerá esta quinta edición, dedicada tanto al patrimonio natural como al cultural extremeños, así como a la simbiosis que en nuestra región es habitual encontrar entre ambos. Además de acudir al mismo, Extremadura: caminos de cultura ha tenido la gran oportunidad de colaborar en la edición de un libro, financiado por la Dirección General de Turismo de Extremadura, repleto de artículos y fotografías elaborados por los blogueros extremeños, cuya presentación tendrá lugar en el mismo encuentro y a través del cual se quiere resaltar esa bella comunión existente entre naturaleza, arte e historia que tanto el paisano como el visitante puede disfrutar en este rincón de España. "De la Campiña valenciana al cielo: la Ermita de Valbón" es el nombre del primero de los dos artículos enviados desde este blog, a través del cual se quiere hacer un repaso por la Campiña de Valencia de Alcántara, centrándonos especialmente en el monumento que la corona y del que ya hemos hablado con anterioridad desde este espacio en la red. El segundo artículo llevará como título "Castillos de Castellanos, Azagala y Mayorga: tres coronas en ruina de la Sierra de San Pedro", pero de él os hablaré más adelante. Hoy, os dejo con Valencia de Alcántara y con Valbón, con sus berrocales y sus bosques de encinas y castaños, con sus numerosas riveras y sus vetustos dólmenes. Espero que lo disfrutéis. Os lo dedico.



DE LA CAMPIÑA VALENCIANA AL CIELO: LA ERMITA DE VALBON

Cuentan las antiguas crónicas romanas que, muerto Viriato, quiso Roma reconocer la valentía de sus hombres permitiéndoles residir conjuntamente en una ciudad que tomaría por tal y como nombre Valentia. Según algunos estudiosos, esta colonia de valientes sería el germen de la Valencia levantina. Otros autores, sin embargo, se inclinan a pensar que Valentia es el origen de la extremeña Valencia de Alcántara, enclavada en las mismas tierras que vieron nacer a aquellos aguerridos soldados lusitanos. Una tierra que, desde entonces y tras el paso de Roma por la comarca, se convirtió igualmente en residencia de musulmanes, cristianos y sefardíes, lugar de fusión de culturas medievales como más tarde lo sería, como punto fronterizo con la vecina Portugal, de combinación entre dos naciones hermanas forjada en un enclave donde la misma naturaleza parece querer participar de esa simbiosis de la que siempre ha disfrutado el lugar, presentándose la Campiña valenciana como hogar del bosque mediterráneo influenciado por las corrientes climáticas atlánticas, dando origen a una comarca única donde triunfa la comunión entre la dehesa de encinas y alcornoques, con el bosque caducifolio de rebollos y castaños, amigos de vetustos helechos, aromatizado con jarales, tomillo y cantueso, y embellecido con tojos, escobas y retamas, así como clavellinas lusitanas adaptadas a los abundantes roquedos que afloran por los contornos. Berrocales inmensos, nido de buitres leonados y negros, que salpican generosamente el paisaje y nutren las colinas batolíticas que caracterizan a la Campiña, estampa de flora y roca en que los canchales, generosamente también, se ofrecen a sus habitantes como materia prima con la que poder levantar murallas y palacios, iglesias y conventos, así como portadas en un barrio gótico-judio, o humildes casas rurales y pastoriles chozos en sus nueve caseríos. Hogares de granito de habitantes múltiples que al unísono quisieron proclamar como patrona de los contornos a aquella imagen cuyo templo presidía la comarca que los unía. Un templo que nacía como aquella tierra del granito, y que hirguiéndose unido al mismo se elevaba sobre un colina queriendo alcanzar el cielo que los cubría, alzándose como lugar de unión entre lo terrenal y lo divino.


Cuenta una antigua leyenda que un grupo de peregrinos, provenientes de la abadía francesa de Santa María, en la localidad de Valbonne, decidió fundar en el lugar un hogar para la Madre de Dios que les recordase a aquél del que regresaban. Otra explicación, mucho más histórica, apuntaría hacia las relaciones valencianas con la corona, consolidadas incluso con boda regia, para señalar un requerimiento de Felipe II como base para la creación del religioso monumento. Un templo donde se conjugarían arte e historia con naturaleza, y que al bautizarlo recordase al paisano y al viajero las bondades nativas de un lugar hermanado con el aledaño vecino luso. Valbón, o un castellano “valle bueno”, sería el nombre que tomaría la ermita encargada al artista mayor de aquel episcopado y en aquella época. Juan Bravo levantaría el santo recinto en sillar granítico regular, sobre planta rectangular y nave única de tres tramos. De piedra berroqueña serían también el púlpito, los contrafuertes y los caños, la cornisa y la espadaña, así como los pilares que sostendrían el cuadrangular atrio que, frente a una portada de medio punto, daría la bienvenida al que allí quisiera orar, refugiado bajo una bóveda de crucero de ladrillo nervada en granito, y envuelto en la frondosa vegetación que, pintada al fresco, decoraría las paredes del santuario. Valbón se bautizaría también a la Virgen allí custodiada, venerada como antigua patrona de la localidad, más tarde de toda la comarca, mirando hacia un horizonte desde el que poder contemplar la provincia y la región, incluso la vecina Portugal, atisbándose municipios como San Vicente de Alcántara, Alburquerque o Marvao, pero también Valencia de Alcántara y su herencia natural y patrimonial: arboledas y caseríos, berrocales y llanuras cultivadas, múltiples riveras y un pantano, entre los que, de vez en cuando, surte un pequeño capricho de cantería que no moldeó esta vez la naturaleza, sino los antiguos habitantes que hicieron de esta tierra su hogar, miles de años previos a la fundación de la ciudad. El Mellizo, el Cajirón, Data, Zafra o La Morera, son los nombres con que actualmente se conocen a algunos de los más de cuarenta monumentos megalíticos que, en conjunto, portan la declaración de Bien de Interés Cultural. Arquitecturas para las que también se usó el oriundo granito, y que también se elevaron para acercar a los familiares amados, una vez fallecidos, al cielo, a ese cielo iluminado por el día con un sol de vida, y por la noche con un manto de estrellas, que los neolíticos quisieron alcanzar desde su hogar en la Campiña valenciana, en los albores de la historia de la comarca y, por ende, de la historia de nuestra Extremadura.


jueves, 6 de noviembre de 2014

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Ermita del Santo Cristo de Talaván, en El Viaje de Canal Extremadura TV


El pasado día 01 de noviembre, festividad de Todos los Santos y vísperas del Día de los Fieles Difuntos, quiso dedicar Canal Extremadura Televisión, dentro de sus informativos y engarzando con la tradicional visita a los camposantos, el espacio conocido como El Viaje a un cementerio muy particular del que ya hemos hablado en este blog: la Ermita del Santo Cristo de Talaván. Este antiguo templo erigido en el siglo XVII sería, ya en ruina, convertido en el cementerio municipal durante el siglo XIX, hasta su clausura en 1.928. Si bien no faltan las leyendas relacionadas con la necrópolis y el uso que se le dio al lugar como zona de enterramiento, lo realmente llamativo del enclave son sin duda sus barrocos esgrafiados, sorprendentes para muchos por su compleja simbología, pero de indudable valor histórico-artístico. 

Para la elaboración de este pequeño reportaje quiso Canal Extremadura contar con la colaboración de Extremadura: caminos de cultura. Honrado con tal petición, no dudé a la hora de prestar mi ayuda, en pro de la promoción del monumento talavaniego y divulgación de su programa iconográfico. Seguidamente os dejo con el enlace al espacio informativo emitido el día 01 de noviembre, a las 14.00, donde, a partir del minuto 09.30, podréis disfrutar del reportaje señalado, así como de este inmueble en ruinas que guarda en su interior uno de los más llamativos tesoros pictóricos de nuestra región (el reportaje se emitió nuevamente en el informativo de las 20.00 horas, del que igualmente os dejo el link).



Si deseáis saber más sobre la Ermita del Santo Cristo de Talaván, os invito a consultar la entrada que sobre la misma publiqué en este blog: 




video

sábado, 1 de noviembre de 2014

V Encuentro de Blogueros de Extremadura


El próximo día 22 de noviembre se celebrará en el Convento de la Coria de Trujillo, sede de la Fundación Xavier de Salas, el V Encuentro de Blogueros de Extremadura. En pasadas ediciones la temática ha rondado principalmente en torno al patrimonio natural de nuestra región. Este año, sin embargo, el encuentro englobará no sólo el rico patrimonio natural extremeño, sino también nuestra gran herencia cultural e histórico-artística. Desde este blog, invitado a esta especial edición, os alentamos a todos los blogueros extremeños, amantes de la naturaleza, la historia y el arte, a acudir a tan interesante cita que promete ser, ante todo, una ocasión única para conocernos y poder compartir amistosamente nuestros conocimientos y nuestras experiencias. Extremadura: caminos de cultura no faltará. ¡Allí nos vemos!

Para información e inscripción podéis escribir a la siguiente dirección electrónica:

extremadurablogs@gmail.com

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